Opinión

Perdidos en la noche

DaCYw-6X4AAVHLY-768x494

*Por Gustavo Ramírez

Más de tres horas de reunión. Ardua, temperamental y con pases de factura. Era inevitable. Predecible. Sin embargo no se resolvió más que prolongar la agonía. El encuentro del Consejo Directivo de la CGT expuso las dificultades que se presentan, a partir de la manifestación de los diversos sectores, para superar la crisis interna. La decisión de pasar a un cuarto intermedio para el próximo 3 de mayo no es más que un movimiento para ganar tiempo, aunque no queda en claro para qué.

Cada sector expresó una postura que impulsa aun con mayor énfasis la fragmentación hacia adentro. Desde el barrionuevismo se operó para que no surja la posibilidad del Confederal. Una perspectiva que cierra el paso a espacios que pueden ganar la pulseada para integrar el cuerpo conductor de la central. Un dirigente cercano al moyanismo insistió en la necesidad de contar con un programa que defina el provenir del Movimiento Obrero ante las circunstancias que promueve el liberalismo.

La ausencia del moyanismo duro se hizo sentir. Las correlaciones de fuerzas están dispersas y no hay un bloque homogéneo que pueda liderar el proceso hacia el unicato. El peso de las declaraciones de dirigentes de la CTA profundizó aun más las diferencias en las posiciones. Hay un gran espacio sindical que considera que llegó el momento de unificar las centrales en una solo pero con una visión amplia y combativa. Es más, en el propio Triunvirato la apuesta es más integrado, dado que uno de los triunviros hace rato que expresó la necesidad de integrar a los trabajadores de la economía informal. Los gordos, si bien saben que ciertos pasos son inexorables, no quieren perder sus lugares de privilegios y rechazan de plano cada una de estas intenciones, que obviamente los relegaría.

Con éste marco resulta complicado sostener un impasse hasta mayo. Sobre todo porque los gremios enfrentados al gobierno se preparan para volver a la calle. La situación económica y social comienza a ser incontenible y ahondar la pasividad de la CGT ´puede tener un costo irreversible para algunos dirigentes. Por otro lado, nadie puede asegurar que el 3 de mayo no se vuelva a dilatar el asunto. La situación podría caer en un espiral de repeticiones y generaría un desprestigio social difícil de remontar.

En todo caso el gobierno ganó algo de aire con este parate. Lo cual no quiere decir que no se profundicen los conflictos sectoriales. El modelo económico ahoga los trabajadores y asfixia a los pequeños empresarios y productores. El motor de la economía se encuentra detenido y el diagnóstico augura un proceso aun más complicado para los próximos meses. Sin embrago, contrariamente al escepticismo que profesan ciertos sectores progresistas, el Movimiento Obrero no se encuentra en estado vegetativo. La interna de la CGT no es nueva, por eso no es extraño que a corto plazo nos encontremos nuevamente con dos grandes frentes sindicales.

¿Llega esta conformación al 3 de mayo? Es poco probable. Antes del nuevo encuentro del Consejo Directivo está el 1° de Mayo. ¿No habrá acto cegetista? y si lo hay, ¿no se expone la conducción al malestar popular y al juicio público? ¿Tiene poder de convocatoria este Consejo Directivo? En este momento histórico, no. La CGT está desarticulada. Resta esperar en que momento se corta el delgado hilo que sostiene la débil estructura. Intentar ganar tiempo para concluir en el vacío es un error. Una gran franja del Movimiento Sindical entendió de que es momento de tomar la ofensiva. Eso va a suceder, como ocurre, con o sin la conducción de la CGT alineada. El mensaje que emitieron Juan Grabois, titular de la CTEP y Pablo Moyano, Secretario Adjunto de Camioneros, esta semana es claro y contundente, la lucha se va a profundizar.

 

*Director de AGN Prensa Sindical.

Periodista: La Señal Medios / Radio Gráfica.

Subir